Presbicia
¿Qué es la presbicia?
La presbicia, también conocida como vista cansada, no es una enfermedad, sino una disminución progresiva de la capacidad del ojo para enfocar objetos cercanos, provocada por el envejecimiento natural del sistema visual.
Suele aparecer a partir de los 40–45 años y progresa de forma gradual hasta estabilizarse aproximadamente 12 años después de su inicio, con una pérdida máxima de unas 3 dioptrías de adición respecto a la visión de lejos.
Síntomas de la presbicia
La principal consecuencia de la presbicia es la dificultad para realizar tareas de visión cercana, como la lectura o la escritura.
Los signos más característicos incluyen:
Necesidad de alejar los objetos para verlos con nitidez
Requerir más iluminación para leer cómodamente
Sensación de que las letras se juntan o se emborronan tras un periodo prolongado de lectura
Revisión y control de la presbicia
Las revisiones visuales periódicas son fundamentales para detectar y controlar la presbicia.
Idealmente, se deberían realizar una vez al año, y el óptico-optometrista es el profesional encargado de valorar cada caso.
En función de la intensidad del trabajo en visión cercana, las horas de uso y las condiciones visuales de cada persona, se recomendará:
El momento más adecuado para iniciar la corrección
El sistema de compensación más apropiado
Tratamientos y sistemas de corrección
Existen varias opciones para compensar la presbicia, según las necesidades visuales del paciente:
Gafas solo para visión próxima
Ideales para tareas de lectura o trabajo de cerca, permitiendo ver correctamente sin interferir con la visión de lejos.
Gafas ocupacionales
Ofrecen una mayor profundidad de campo para actividades específicas de trabajo cercano, como ordenador o escritorio.
Gafas progresivas
Permiten ver correctamente a todas las distancias, combinando visión de cerca, intermedia y lejos en una sola lente.
Lentes de contacto multifocales
Ofrecen comodidad y libertad, adaptándose a las necesidades de visión cercana y lejana sin gafas.