opticafabregas.net

 

LENTES DE CONTACTO ¿CUMPLIMOS?

El mayor factor de riesgo en las complicaciones por lentes de contacto, kontaktlinsen_sbtsuele ser el comportamiento no cumplidor, ya sea deliberado o no intencionado, por parte del usuario.

El uso de los sistemas de mantenimiento, la higiene adecuada y respetar los tiempos de uso de las lentes y programas de reemplazo recomendados, debería ser una práctica a seguir por todo el conjunto de usuarios de lentes de contacto.

Un paciente cumplidor se lava las manos antes del manejo de las lentes, usa adecuadamente el sistema de mantenimiento que le han prescrito, limpia y reemplaza asiduamente el estuche de las lentes de contacto, sigue el programa de uso y de reemplazo que se le ha recomendado y cumple con las revisiones de forma regular.

El incumplimiento de las recomendaciones se considera una barrera para el cuidado adecuado de la salud, que tiene implicaciones en la eficacia clínica de los tratamientos.

De un estudio realizado a usuarios de lentes de contacto, se desprende que entre el 40 y el 91% no cumple estrictamente con su régimen de mantenimiento. Uno de cada cinco pacientes afirma que siempre que las lentes no le molesten en sus ojos, piensan que hay muy poco riesgo por usar sus lentes de contacto durante más tiempo del recomendado.

Hay que recordar que el cumplimiento de las normas de higiene, mantenimiento y frecuencia de reemplazo de las lentes de contacto, esta directamente relacionado con la satisfacción subjetiva en el uso de estas y por supuesto de la salud ocular de sus usuarios.

El cumplimiento de todas estas normas nos reportará un beneficio real, como bien puede ser la salud ocular, la visión, la comodidad y el ahorro del tiempo perdido por visitas no programadas al especialista.

Carlos Fábregas

ÓPTICA FÁBREGAS

SER MAYOR

septiembre 21, 2009 by Carles  
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aelterer_mann_mit_brille_63092Oscar Wilde escribió “la tragedia de la tercera edad no es ser viejo, sino que se es joven”.

En este nuevo milenio se impone contemplar este concepto desde una filosofía global, menos trágica, donde ser joven en la madurez constituya una actitud normal y un aliciente vital para las personas mayores.

En la madurez es tan importante mantenerse en forma como mantener el interés y la curiosidad por el mundo que nos rodea. La vitalidad física, mental y social no es tanto una cuestión de genes como del estilo de vida que elegimos.

En esta etapa de la vida, cuando los sentidos empiezan a debilitarse, la visión adquiere una importancia capital pues nos permite establecer una relación con el entorno y las demás personas, además de ser el vehículo para poder desarrollar aficiones e inquietudes culturales.

Un espíritu creador o artístico podrá asomarse al exterior durante la madurez, o desarrollarse plenamente. Los juegos de mesa y en especial el ajedrez, no solamente nos permitirán disfrutar sino que nos ayudarán a mantener la mente despierta. En este mismo sentido, la lectura, la música, los deportes, el coleccionismo, el cine, el teatro, visitas a exposiciones o museos…, serán opciones interesantes para vivir con intensidad este importante y largo periodo de la vida, asumiendo una mayor autoestima e interés por todo aquello que nos rodea.

El papel protagonista de la visión en todas y cada una de estas actividades nos indica la gran importancia de la prevención y el cuidado de la salud ocular. En condiciones de un correcto funcionamiento de los demás sentidos, un 80% de toda la información que recibimos viene dada por la visión. Una buena visión implica la ausencia de patologías significativas en ojos y vías ópticas así como un estado refractivo visual adecuado para cada distancia de trabajo. Un control profesional de la visión tanto a nivel patológico como a nivel funcional, garantizará una salud visual adecuada para asegurar la comunicación de la persona mayor con el mundo exterior

Las personas mayores, con frecuencia se ven afectadas por alteraciones patológicas de distinto pronóstico, que pueden afectar de una manera u otra la visión. Es bastante habitual que a personas afectadas por cataratas, en las que un cambio de compensación óptica podría mejorar la visión, se aconseje, poco afortunadamente, no adaptar lentes nuevos por los posibles cambios refractivos que pueda haber a posteriori. No por presagiar a corto plazo un posible cambio, negaremos la posibilidad de mejora, hipotecando la visión del paciente en espera de una intervención quirúrgica que en muchos casos tardará meses o años. Si podemos mejorar su visión con una nueva prescripción oftálmica hasta que llegue el momento de la intervención, es conveniente efectuarla.

Las personas mayores no siempre reciben toda la información necesaria y de la manera adecuada para poder optar a una solución concreta y eficaz ante un determinado problema visual. No siempre son conscientes de que una correcta exposición de sus necesidades visuales, facilitará al profesional el dar una respuesta adecuada a su visión. La comunicación entre profesional y paciente resulta imprescindible para optimizar la solución adecuada a las necesidades visuales de cada paciente.

La visión hay que considerarla como un proceso global en el que interviene todo el organismo. Las personas mayores pueden y deben potenciar su visión, no solo con la prevención y los controles adecuados, sino mediante un estilo de vida activo e interesado por todo lo que les rodea.

La comunicación entre los diferentes especialistas de la visión y otros profesionales de la salud, siempre que sintonicen con el mundo de las personas mayores, dará como resultado, desde el punto de vista de la salud global, una mayor calidad asistencial y una mejora en la atención del paciente.

Carlos Fábregas

ÓPTICA FÁBREGAS

¿QUÉ ES LA VISIÓN?

septiembre 21, 2009 by Carles  
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CB058865La visión es quizá el sentido más importante en el ser humano. Alrededor del 80%de la información, emociones y sensaciones nos llegan a través de nuestros ojos.

La mayoría de las actividades, movimientos y respuestas físicas o mentales, están relacionadas en mayor o menor grado con nuestro sistema visual.

A través del sentido de la visión recibimos la mayoría de nuestra educación y cultura, que en muchas ocasiones, es imprescindible en actividades tan cotidianas como conducir, leer, escribir, etc…

Por todo esto, un buen sistema visual que sea eficaz nos ayuda en gran medida en nuestra vida y en las actividades que en ella desarrollamos.

Pero, ¿cómo vemos? ¿ Son realmente los ojos los que ven?.

El mundo visual está formado por un flujo permanente de informaciones procedentes de ángulos, entornos, condiciones luminosas y distancias diferentes.

La luz reflejada en las superficies cambia con la iluminación y la imagen de un objeto, también con la distancia, pero aún así somos capaces de saber si un objeto tiene un color y una medida constante.

Vemos a través de los ojos, pero realmente es el cerebro el que recibe la información, la procesa y emite una respuesta.

La luz es la causa de la visión. Es una forma de energía que provoca una serie de estímulos en el ojo y que transmite hacia el cerebro.

Vemos las cosas gracias a que la luz incide en los objetos y estos reflejan parte de ella hacia nuestros ojos, que reciben esta energía y la transforman en estímulos nerviosos para que pueda llegar al cerebro donde, a modo de información, se analiza y se emite la respuesta correspondiente.

Los ojos están situados en las cavidades orbitarias del cráneo, están recubiertos por una serie de tejidos algunos de ellos transparentes, por eso los haces de luz pueden traspasar hasta llegar a la retina.

Si consideramos un rayo de luz que entra en nuestro ojo, la primera superficie que se encuentra es la córnea. Un tejido transparente formado por varias capas y membranas.

Al traspasarla llegará al humor acuoso, un líquido incoloro que está situado en la parte anterior del globo ocular. Por detrás del humor acuoso se encuentra el cristalino, una pequeña lente responsable de la acomodación, es decir, del enfoque de los objetos. Al igual que la córnea es transparente y junto a ella da la potencia refractiva del ojo, es decir, las dioptrías.

Por detrás del cristalino hay un líquido más viscoso llamado humor vítreo y es el responsable de mantener la forma y la tensión del ojo.

Finalmente el rayo de luz llega a la retina, membrana formada por varias capas, que tiene la función principal de convertir los estímulos luminosos en impulsos eléctricos que a través del nervio óptico llegarán al cerebro.

Las células fotosensibles de la retina responsables de transformar la energía luminosa se llaman conos y bastones.

Mientras los bastones son más sensibles y responden sólo a niveles lumínicos bajos ( poca luz), los conos operan en niveles de más luz y captan los colores.

La sinapsis química entre los conos, bastones y las otras células de la retina, hace posible que la información visual llegue al nervio óptico y a través del este hasta el cerebro.

En la corteza visual primaria se realiza un análisis inicial de la imagen y se distribuye la información a otras zonas funcionalmente especializadas.

Investigaciones producidas en los últimos años han llevado a la conclusión de que las señales visuales no son procesadas por un único sistema jerárquico si no que pasan al menos, por cuatro sistemas cerebrales de procesamientos, cada uno de los cuales hace una función diferente.

Un sistema procesa la información relativa a la percepción del color, otro la información del movimiento, localización y organización espacial y los otros dos sistemas procesan la forma.

En la mayoría de los casos los problemas visuales no son enfermedades. Entre las muchas alteraciones que puede padecer la visión, las más conocidas son aquellas que se llaman refractivas y que tienen que ver con el funcionamiento anormal del sistema de enfoque ocular.

Los problemas refractivos, como la miopía, hipermetropía y astigmatismo no deben considerarse una enfermedad. Ningún defecto de refracción es una enfermedad y mientras que los oftalmólogos tratan los problemas patológicos (enfermedades) los Ópticos-Optometristas lo hacemos de las anomalías funcionales de la visión.

Carlos Fábregas

ÓPTICA FÁBREGAS

LENTES PROGRESIVAS, LA OTRA MANERA DE VER

septiembre 21, 2009 by Carles  
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gleitsichtglas_exklusivLa presbicia o vista cansada es una anomalía de la visión debida a la evolución natural de ojo. Aparece entre los 40 y 45 años. Apreciamos una disminución de la capacidad de enfoque en visión próxima. En la práctica esto se manifiesta cuando descubrimos que tenemos problemas para poder leer o escribir con comodidad y a la distancia habitual.

Con la intención de solucionar estos problemas, la Industria Optica ha evolucionado de forma sorprendente para crear las últimas generaciones de lentes progresivas. Con ello no solo se ha logrado mejorar de forma radical la visión del présbita sino también la propia imagen y confort.

Un día nos sorprendemos a nosotros mismos haciendo un nuevo gesto sin darnos cuenta. Al empezar a leer, escribir o coser nuestra cabeza se aleja de lo que tenemos en las manos, porque no lo distinguimos con detalle. Al no poder echar la cabeza más hacia atrás, alejamos nuestros brazos. Todo está más claro ahora, pero mucho más lejos. Desde este preciso instante se confirma que tenemos presbicia.

Tener presbicia no es algo que aparezca súbitamente. Es una simple anomalía de la visión producida por la evolución natural en el ojo.

Perdemos elasticidad en la lente, llamada cristalino, que nos permite enfocar las cosas a distancias cortas. Esta pérdida se inicia ya en nuestra infancia, pero no se empieza a notar en toda su limitación hasta la madurez. Se calcula que entre los 40 y 45 años nuestro punto próximo de enfoque ya se encuentra a más de 40 centímetros, con lo que la distancia de trabajo de cerca queda alterada, siendo así complicado o imposible el realizar tareas prolongadas de cerca.

Nos alejamos instintivamente de cualquier objeto para poder observarlo con mayor nitidez, aparece cierto cansancio o fatiga visual. Las imágenes se tornan borrosas y se amontonan las letras y precisamos de una mayor y mejor iluminación para ver las cosas de cerca.

Dependiendo de la persona, del trabajo que se realice y de la ametropía que se tenga, estos síntomas aparecerán más o menos tempranos.

Los présbitas tarde o temprano han de mejorar su calidad de vista utilizando lentes que permitan eliminar esta anomalía sobrevenida.

Lo más típico para corregir la presbicia es la gafa de cerca, con graduación sólo para distancias próximas. Este tipo de corrección nos limita mucho nuestra área de visión, ya que al tener una sola graduación sólo nos permite enfocar a una sola distancia.

Para poder ver tanto de lejos como de cerca, existe la opción de la lente bifocal, pero el inconveniente es el salto brusco de visión de lejos a cerca y no tener una buena visión en distancias intermedias, con el añadido de la molesta raya del bifocal y su componente antiestético. Debido a ello, este tipo de lente bifocal está en desuso.

Frente a este tipo de lentes nos encontramos con los progresivos, hoy por hoy la mejor manera de solucionar los problemas de la presbicia.

Este tipo de lentes son un gran adelanto de la Tecnología Optica. No presentan líneas de transición entre la visión de lejos y la próxima y ofrecen la posibilidad de que el présbita pueda ver también a distancias intermedias, siendo también una lente más estética.

En poco tiempo la tecnología de fabricación de las lentes progresivas ha avanzado muy rápido, permitiendo lentes con zonas de visión muy amplias y prácticamente sin aberraciones laterales y con una progresión muy suave para pasar de la visión de lejos a la visión de cerca y viceversa.

Existe desde hace algún tiempo un tipo de lente de cerca con visión intermedia, que ofrece una visión próxima más amplia y despejada, logrando una apertura del entorno de cerca, ideal para trabajar en grupo y con pantallas de ordenador o vídeo, reuniones o en una cena, realizar trabajos de bricolaje, etcétera.

Para una correcta compensación óptica, al aparecer los síntomas de la presbicia antes mencionados, deberíamos acudir a un especialista Óptico-Optometrista u Oftalmólogo, para proceder a un examen visual con el fin de recibir las ayudas ópticas necesarias en cada caso.

Carlos Fábregas

ÓPTICA FÁBREGAS

LE MIRE Y NO LE VI

septiembre 21, 2009 by Carles  
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La percepción es la elevación a nuestra conciencia de algo que está ocurriendo simultáneamente fuera y dentro de nosotros mismos.

¿Vemos de igual forma aquello que nos atrae, que nos desagrada o que nos es indiferente? ¿Qué sabemos sobre la atención?

Si me cruzo con alguien a quien conozco y no le saludo, la persona sin duda se molestará porque se dio perfecta cuenta de que le estaba mirando. De lo que no se dio cuenta fue del hecho de que por estar mi atención dedicada a otros menesteres, no se pudo elevar a la conciencia esa imagen, posiblemente nítida, que captaron mis ojos. Le miré pero no le vi.

Filogenéticamente hablando el sistema visual está concebido de forma que la visión periférica está en permanente acecho en previsión de un potencial enemigo que ancestralmente ha surgido de la periferia. La visión central, por el contrario, puede en determinados momentos descuidar su atención, y así ocurre cuando miramos cosas sin verlas o identificarlas.

Los mecanismos de la atención son fundamentales en nuestra vida y en la de cualquier especie. Ellos son los que resaltan en nuestra conciencia todo aquello que tiene interés relevante para nosotros: peligro, oportunidad, presencia de un ser querido, etcétera.

La atención tiene que ver y mucho, con los sistemas básicos en el mantenimiento de la conciencia, también con el sistema límbico o cerebro emocional. En el se evalúa lo que acontece y según sea esta evaluación, se ponen en marcha unos u otros mecanismos.

Cuando cualquiera de nosotros evalúa algo, sea un problema, una situación o a otra persona, está condicionado por la información almacenada en su propio cerebro. Cualquier otra faceta de la realidad que está aconteciendo no podrá ser elevada a la conciencia y por tanto percibida. Somos ligeramente ciegos a ella.

Yo defino la visión como un proceso activo que culmina cuando la información que llega al cerebro a través de los ojos es enriquecida y contrastada con la percibida simultáneamente por otras vías sensoriales y con la almacenada neurológicamente en el propio organismo.

Esto no hace más que resaltar la importancia del aprendizaje y de la riqueza del medio ambiente durante el desarrollo infantil. El estudio y el entrenamiento de la percepción visual son importantes no solo porque la percepción visual juega un papel trascendental en el aprendizaje escolar, sino también porque la percepción visual afecta a todas la áreas del desarrollo. El sistema perceptivo-motor de los niños, base de la actividad consciente y voluntaria, descansa principalmente en la percepción visual, la cual nos da el mayor y más preciso conocimiento del mundo que nos rodea, hasta tal punto que la visión es, para nosotros, la puerta principal de la percepción.

Carlos Fábregas

ÓPTICA FÁBREGAS

LA LUZ A PARTIR DE LOS CUARENTA

septiembre 21, 2009 by Carles  
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El cristalino es una lente natural del ojo, que tiene la función de enfocar las imágenes en

visión próxima al variar su forma. Con la edad se va perdiendo la capacidad para acomodar,

lo que da lugar a la presbicia o vista cansada, condición ocular que nos impide ver nítidamente

los objetos cercanos. Suele aparecer sobre los cuarenta años de edad y todos la sufriremos o la

sufrimos. Así mismo la lente del cristalino puede opacificarse, dando lugar a la aparición de

las cataratas, cuando estas están maduras deben intervenirse quirúrgicamente. En la actualidad

la operación con ultrasonidos y facoemulcificación implantando lentes intraoculares es muy

efectiva y segura.

No obstante, nuestro propósito no es hablar de estados patológicos sino de estudiar lo que se

deriva de los cambios normales que sufre el cristalino con la edad.

El cristalino aumenta su espesor continuamente, pudiendo pasar de 3.6 mm a los 15 o 20 años

A un grosor de unos 4.6 mm a los 70 años. Una variación de un milímetro en el ojo que tiene

una longitud total aproximada de unos 24 mm, es importante.

La substancia que forma el cristalino no es clara y transparente, sino que es amarillenta. El

cristalino absorbe la radiación de forma selectiva, dejando pasar mas cantidad de luz amarilla

y absorbiendo mas azul . Debido al aumento en el grosor de este, esta absorción aumenta con

la edad. Por lo tanto las personas mayores tienen una sensibilidad reducida en la región

correspondiente al azul. Los objetos blancos pueden parecer amarillos y la distinción entre

verdes y azules puede ser cada vez menos clara, de la misma manera decrecen las diferencias

entre gris y marrón oscuro.

La miosis o disminución del diámetro pupilar, que también aparece con el paso de los años,

junto con el engrosamiento del cristalino , alteran la visión de las personas mayores. La luz

que alcanza la retina en condiciones normales a los sesenta años, es solo una tercera parte

de la que llega a los veinte, lo cual implica que una persona mayor deba recurrir a un nivel

considerablemente mas elevado de luz para llegar al mismo nivel de iluminación retiniana

que una persona joven. Todo ello deriva en que la visión de una persona mayor, pueda verse

reducida en condiciones de bajos niveles de iluminación, debido a una reducción del contraste.

Esta reducción en las capacidades visuales, se pondrá de manifiesto en una disminución de la

agudeza visual, que será más notoria en frecuencias intermedias o altas, que están más

directamente relacionadas con la visión de detalles. También debido a la difusión de la luz,

empeorará la adaptación a la oscuridad, causando deslumbramiento en conducción nocturna

o circunstancias similares.

Estas alteraciones conllevan un cambio en la potencia del ojo, lo cual implica una diferente

prescripción óptica, que hace aconsejable su evaluación de forma regular por parte del

óptico-optometrista.

Carlos Fábregas

ÓPTICA FÁBREGAS

ILUMINACION Y ACCIDENTALIDAD LABORAL

septiembre 21, 2009 by Carles  
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Es frecuente es estos últimos tiempos la aparición de noticias y comentarios en la prensa sobre la accidentalidad laboral que en nuestro país alcanza tasas muy elevadas con repercusiones graves y tristes en los aspectos humanos y económicos.

Una inmensa mayoría de las actividades laborales se desarrollan en locales interiores y se extienden a las horas nocturnas. Por ello el proceso visual por el cual el trabajador reconoce su puesto de trabajo se basa generalmente en la iluminación artificial. Dada la importancia de la visión para reconocer los riesgos de una situación y reaccionar evasivamente con rapidez, es lógico pensar que existe una relación entre las condiciones de iluminación y la seguridad laboral.

Un accidente puede y suele tener causa complejas, y es difícil atribuirlo a un solo factor, pero si puede comprobarse que existe una correlación entre el porcentaje general de accidentalidad y las condiciones de iluminación según un estudio realizado en numerosas industrias europeas de diversas actividades. La mejora de la iluminación influye en porcentajes muy significativos en la reducción de los accidentes laborales. Esta reducción es comprensible atendiendo a dos factores: la percepción rápida y fiable del puesto del trabajo y la disminución de la fatiga visual del trabajador. Ambos factores están muy relacionados con las condiciones adecuadas de iluminación.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales reconoce este aspecto y ya en el Real Decreto 486/1997 establecía en su artículo 8 la obligación de que la iluminación de los puestos de trabajo proporcionase condiciones de visibilidad adecuadas a una actividad sin riesgos. El Anexo IV de este mismo decreto está íntegramente dedicado a la iluminación y define aspectos que deben tomarse en consideración.

Sin embargo, un texto legislativo es insuficiente para inducir y conducir a una buena práctica. Por ello, resulta muy satisfactorio que más recientemente el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo haya publicado un Guía Técnica que establece unas orientaciones y normas claras y detalladas sobre las condiciones de iluminación necesarias en los distintos tipos de actividades laborales, su contenido es muy completo y actualizado.

Así pues, en este momento contamos con disposiciones claras que nos facilitan el desarrollar un sistema de iluminación del todo satisfactorio para cada puesto de trabajo y así conseguir reducir en todo lo posible la tasa de accidentalidad laboral derivada de las deficiencias de iluminación.

Carlos Fábregas

ÓPTICA FÁBREGAS

GAFAS DE SOL, SI !!!

septiembre 21, 2009 by Carles  
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Las gafas de sol son mucho más que un elemento puramente estético, son la garantía total de que nuestros ojos están protegidos contra las radiaciones ultravioletas que proceden del sol.

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No cabe la menor duda de que las gafas de sol son fundamentales en las exposiciones prolongadas de los ojos a las radiaciones solares. La cantidad de radiación recibida aumenta cuando la superficie del terreno tiene una alta reflectancia, por ejemplo en la nieve y en la superficie del mar o arena, ya que a la radiación directa se añade la reflejada.

En la península, la población en general y sobretodo los habitantes de zonas costeras o montañosas, tienen un mayor riesgo de contraer cualquier tipo de problema o molestia ocular que puede producir fotoftalmia. En exposiciones excesivas aparecería entre 6 y 12 horas después, las primeras molestias son como si se tuviese arena en los ojos, acompañadas con una gran fotofobia con lagrimeo y dolor.

El mejor tratamiento para la fotoftalmia es la prevención, la mayoría de los casos que se presentan son debidos a que el usuario no utiliza las gafas protectoras adecuadas.

La utilización de gafas de sol en las horas de mayor intensidad de luz solar, puede prevenir a la larga la aparición de enfermedades oculares, como las cataratas, lesiones maculares, anomalías retinianas, queratitis, conjuntivitis, etcétera.

Cabe recordar que estos problemas son una consecuencia de la disminución de la capa de ozono, que se encarga de filtrar y reducir la cantidad de radiaciones más perjudiciales para nuestros ojos. Sin la protección de la capa de ozono, la vida en la tierra sería imposible.

Las gafas de sol deben poseer unas correctas propiedades especto fotométricas, algo que solo un experto nos puede asegurar. Los filtros tienen que incluir una buena reflexión, absorción y transmisión. No deben distorsionar la imagen y deben ser resistentes al rayado, roturas e impactos.

En cuanto a protección de las radiaciones, las lentes solares deben cumplir dos requisitos fundamentales, filtrar adecuadamente la radiación ultravioleta para que el nivel que llegue no sea perjudicial para nuestros ojos y atenuar la luz visible para evitar intensidades molestas.

Existen tres tipos de filtros de protección solar: los minerales, los orgánicos y los fotocromáticos.

Los minerales están fabricados de cristal, estos pueden ser coloreados en masa durante la fabricación o tintados en la superficie una vez ya se han fabricado. La desventaja de este tipo de filtros es su peso y la fragilidad a los golpes.

Otro tipo de filtro sería el grupo de los orgánicos, que están significando una revolución en la evolución de la óptica. Estos se colorean una vez fabricados sumergiéndolos cierto tiempo en líquidos ya preparados. Su gran ventaja es su poco peso y su resistencia a la rotura y a posibles impactos, en cambio son más delicados en cuanto al rayado. Son filtros de muy buena calidad óptica y de una gran absorción del ultravioleta.

Por último, los foto cromáticos, serían los filtros que se oscurecen más o menos dependiendo de la cantidad de radiación ultravioleta que reciben. Antes sólo se aplicaban en lentes minerales pero en la actualidad también pueden ser orgánicos.

En cuanto a los colores, los filtros de protección más utilizados son el marrón, el gris y el verde.

El marrón es el que hace variar un poco la percepción de los colores, pero mejora los contrastes. Este color está especialmente indicado para los deportes de montaña así como ciclismo, tenis, etcétera. Aconsejado para los miopes, personas operadas de cataratas o con baja visión.

El gris es el más idóneo, ya que el ojo percibe los colores tal como son, y es por esto, el filtro más recomendado para la conducción.

El filtro verde permite la percepción de los colores con muy pocas alteraciones y es muy aconsejable para todo uso.

Existen otro tipo de filtros, como los amarillos o luminales, que sin ser de protección solar, aumentan considerablemente el contraste. Son muy efectivos en conducción nocturna y en situaciones de visibilidad reducida como la niebla.

Todos estos filtros pueden ser aplicados en lentes graduados, para compensar cualquier defecto visual y así beneficiarnos de una protección efectiva frente a las radiaciones solares.

Es importante destacar que una lente sin filtros específicos que sólo reduzca la intensidad luminosa provoca que la pupila se dilate mucho más, permitiendo así la entrada de mayor cantidad de radiaciones solares, y mientras que nuestra sensación es de estar protegidos, estas nos están perjudicando mucho más que si no lleváramos protección alguna.

Unas gafas de sol que cumplan todos los requisitos de calidad sólo las podemos encontrar en las ópticas y únicamente el óptico-optometrísta podrá aconsejarnos de las más idóneas según nuestra actividad.

Carlos Fábregas

ÓPTICA FÁBREGAS

FILTROS EN OPERADOS LASIK

septiembre 21, 2009 by Carles  
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La corrección de defectos visuales mediante cirugía refractiva es una realidad y cada vez hay más personas que se someten a estas operaciones. Las técnicas van mejorando y cabe esperar que en los próximos años las cifras de operados aumenten. Sin embargo, a pesar de las mejoras en estas técnicas quirúrgicas, todavía persisten ciertas complicaciones. Dejando al margen las posibles complicaciones clínicas, la neutralización total del defecto visual del paciente no siempre es completa y muy a menudo aparece una mayor sensibilidad a la luz, que en ocasiones llega a ser muy molesta, en especial en condiciones de poca luz, cuando las pupilas se dilatan y entran en juego las zonas periféricas de la cornea. En estas circunstancias pueden aparecer halos alrededor de las luces. La conducción nocturna de vehículos suele ser una de las tareas más difíciles para las personas operadas. Otra complicación frecuente es la pérdida de contraste, que en ocasiones llega a ser notoria. A pesar de esto, la gente valora muy positivamente el hecho de dejar de llevar gafas o simplemente de no depender de ellas y la mayoría de operados se declaran satisfechos tras su paso por el quirófano.

En la vida del paciente post-lasik desaparecen las gafas, pero no las de sol, pasando a ser usuarios potenciales de lentes de protección solar y en ocasiones de gafas para corregir la graduación residual y mejorar la sensibilidad al contraste. Serán de uso esporádico para optimizar la visión en circunstancias de fuertes demandas visuales como: trabajo con monitores, conducción nocturna, iluminación solar alta, etcétera.

Hoy en día todos poseemos una gafa de sol, y para los operados post-lasik, en determinadas condiciones de iluminación, los filtros solares son una necesidad. En estos casos es muy recomendable el empleo de lentes que, aparte de proteger contra los rayos UV, proporcionen una buena visión sin alterar las capacidades visuales. Una lente coloreada cualquiera disminuye algunas funciones visuales: hay una pérdida de sensibilidad al contraste y una modificación en la cromaticidad de la escena.

La pérdida de sensibilidad al contraste va asociada a la disminución de la luminancia media y en cuanto a la modificación en la cromaticidad, ésta se compensa en parte gracias a los mecanismos de adaptación cromática, que resultará más o menos eficaz dependiendo del perfil espectral de la lente.

El Laboratorio de lentes oftálmicas Essilor ha creado los filtros PhysioTints, estos filtros constituyen una buena alternativa para personas intervenidas de defectos refractivos mediante la técnica Lásik, ya que proporcionan una mejor sensibilidad al contrate y discriminación cromática que los convencionales.

Los PhisioTints son una nueva gama de colores concebidos para procurar a los usuarios de lentes de color una visión más natural de los colores. Están disponibles en marrón, gris, verde y gris-verde; desde la tonalidad A hasta la tonalidad D, pasando por el AB, B y C. En total veinte opciones diferentes para cubrir todas las necesidades, desde el tono más claro para conducción nocturna o trabajo con monitores, hasta el más oscuro para alta montaña o navegación.

Habiendo realizado un seminario sobre Avances en la Cirugía de la miopía, Hipermetropía y Astigmatismo en el prestigioso Centro de Oftalmología Barraquer así como el Curso de Optometría Pre y Post-Lásik en el Instituto Oftalmológico Gabriel Simón, nos ponemos a su disposición para asesorarles acerca de lo que supone esta opción. En el caso de intervenidos con anterioridad también podemos controlar la evolución tanto de su visión como de su estado ocular tras la intervención.

Carlos Fábregas

ÓPTICA FÁBREGAS

AMIGOS PROGRESIVOS

septiembre 21, 2009 by Carles  
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Por Luis Bielsa Elies.

¿Qué son las lentes progresivas?

Las “lentes progresivas”, también conocidas como “progresivos”, están diseñadas para ofrecer ayuda óptica en todas las distancias de visión, lo que es especialmente útil cuando descubrimos que somos incapaces de leer la fecha de caducidad de un yogur o el número de teléfono del dentista.

De esta manera y con independencia del tipo de problema visual que tengamos podemos ver con nitidez y comodidad tanto la página del libro que tenemos delante como la pantalla del ordenador, el reportaje en televisión sobre la vida íntima de las abejas, o el paisaje que se divisa desde la ventana. Todo ello gracias a una estudiada variación de graduaciones ópticas que van “progresando” a medida que los ojos se desplazan sobre las lentes, de ahí su denominación de “progresivas”.

Progresiva libertad

Si la aparición del automóvil representó la libertad de muchas familias para trasladarse donde quisieran y cuando quisieran, las lentes progresivas brindaron a la gente con problemas en visión de cerca la misma libertad de acción para mirar y ver sin dificultades todo lo que se les antojase, estuviese lejos, a media distancia o cerca.

Antes de su aparición, las personas “présbitas” (este término no es un insulto sino que es una forma de etiquetar a los que padecen o padecemos dificultades al leer o escribir) tenían únicamente dos opciones para escoger.

En primer lugar, optar por el coleccionismo privado de gafas; esto es, usar unas gafas para leer, otras para pintar, planchar o cocinar y otras para ir por la calle, conducir o ir al cine.

En segundo lugar, renunciar a la visión intermedia y hacerse unas lentes como las conocidas por “bifocales”, para ver bien de lejos y de cerca con las mismas gafas, aún a costa de realizar ciertas acrobacias oculares para pasar de una a otra graduación.

Además, estas limitaciones obligaban a quienes tenían dificultades sólo en visión próxima a explicar muy bien cual era su distancia de trabajo (no es la misma la de un relojero que la de un cocinero o la de un fabricante de campanas).

La gran aportación

La lente bifocal fue el gran invento, hace más de doscientos años, para no andar por el mundo con unas gafas puestas y las otras (las de cerca) colgadas del cuello como un amuleto o en un estuche dentro del bolso. A mediados del siglo XX, fueron superadas por las lentes progresivas.

Las lentes progresivas eliminaron la característica “raya” del bifocal con lo que, además de las indudables ventajas visuales y funcionales, fue motivo de alegría para muchos présbitas que asociaban la imagen de los bifocales a la pérdida de la juventud.

Desde la revolución industrial, el tiempo parece que pasa más rápido, cada

vez las cosas duran menos porque se quedan obsoletas antes, y esto también sucede con las lentes progresivas.

Nada (o casi nada) tienen que ver con sus primeros prototipos – cuya comodidad visual era algo parecido a sentarse sobre un cactus – con los diseños desarrollados posteriormente.

Conseguir unas lentes capaces de ofrecer todas las graduaciones necesarias para mantener la visión perfecta es un proceso largo, laborioso y difícil. Por esa razón, desde la aparición del primer modelo, han ido surgiendo diferentes generaciones de lentes, cada una con mayores ventajas respecto a las anteriores.

Los primeros progresivos determinaban que el usuario se comportara como un robot, obligado a mover toda la cabeza cada vez que miraba algo que no estaba justamente frente a su línea de mirada. Las distorsiones en la periferia eran notables y el campo visual de cerca muy pequeño.

Esta rigidez postural y los forzados movimientos de cabeza que se tenían que realizar al leer o escribir, no eran precisamente un estímulo para que la gente se lanzase en masa a disfrutar de los placeres del nuevo invento.

Hoy en día, estos inconvenientes han sido superados; las lentes progresivas proporcionan una visión mucho más amplia y natural. Gracias a la habilidad de los grandes sabios de la óptica y a los revolucionarios sistemas de fabricación, se asocian felizmente las demandas visuales de las personas con las posibilidades tecnológicas de la óptica aplicada.

Todos podemos

Con excepción de algunos casos muy concretos, cualquiera de nosotros (nosotras) podemos ser usuarios de lentes progresivas, incluso los más escépticos se adaptarían sin problemas en cuanto descubriesen sus ventajas.

Si no existen alteraciones fisiológicas, psicológicas o visuales que impidan o dificulten su uso, la adaptación a las mismas es más fácil que coser y cantar (para un aficionado a ambas cosas): es como cantar a secas.

De la misma manera que en el silencio del bosque la caída de una rama es bastante notoria, es más probable que llegue a nuestros oídos un caso de rechazo a los progresivos que 90 casos de adaptación favorable.

También sucede que los progresivos no dejan pasar una; lo que significa que cualquier problema en la graduación, centrado o adaptación de las gafas sobre el rostro puede implicar problemas en su aceptación.

En general, es suficiente con volver a nuestro óptico-optometrista para que nos reajuste las nuevas gafas y volvamos a recuperar la felicidad perdida.

Si a pesar de todo aparece la improbable excepción, y aún sin razones explicables, no los aceptamos plenamente, no hemos de pensar que nuestros genes son de otro planeta. Con toda seguridad, formaremos parte del microscópico porcentaje de usuarios que, por razones que se escapan a los actuales conocimientos sobre óptica y optometría, no superamos la adaptación total.

ÓPTICA FÁBREGAS.

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