LENTES DE CONTACTO ¿CUMPLIMOS?
septiembre 24, 2009 by Carles
Archivado en Artículos, Consejos y Curiosidades, Contactología
El mayor factor de riesgo en las complicaciones por lentes de contacto,
suele ser el comportamiento no cumplidor, ya sea deliberado o no intencionado, por parte del usuario.
El uso de los sistemas de mantenimiento, la higiene adecuada y respetar los tiempos de uso de las lentes y programas de reemplazo recomendados, debería ser una práctica a seguir por todo el conjunto de usuarios de lentes de contacto.
Un paciente cumplidor se lava las manos antes del manejo de las lentes, usa adecuadamente el sistema de mantenimiento que le han prescrito, limpia y reemplaza asiduamente el estuche de las lentes de contacto, sigue el programa de uso y de reemplazo que se le ha recomendado y cumple con las revisiones de forma regular.
El incumplimiento de las recomendaciones se considera una barrera para el cuidado adecuado de la salud, que tiene implicaciones en la eficacia clínica de los tratamientos.
De un estudio realizado a usuarios de lentes de contacto, se desprende que entre el 40 y el 91% no cumple estrictamente con su régimen de mantenimiento. Uno de cada cinco pacientes afirma que siempre que las lentes no le molesten en sus ojos, piensan que hay muy poco riesgo por usar sus lentes de contacto durante más tiempo del recomendado.
Hay que recordar que el cumplimiento de las normas de higiene, mantenimiento y frecuencia de reemplazo de las lentes de contacto, esta directamente relacionado con la satisfacción subjetiva en el uso de estas y por supuesto de la salud ocular de sus usuarios.
El cumplimiento de todas estas normas nos reportará un beneficio real, como bien puede ser la salud ocular, la visión, la comodidad y el ahorro del tiempo perdido por visitas no programadas al especialista.
Carlos Fábregas
ÓPTICA FÁBREGAS
ORTOQUERATOLOGIA ¡ADIOS A LA MIOPIA!
septiembre 21, 2009 by Carles
Archivado en Artículos, Contactología
La ortoqueratología es una especialidad dentro de la contactología que trata de reducir la miopía y en menor cuantía el astigmatismo.
Los inicios de esta técnica datan allá en los años 60, al observar que adaptando lentes rígidas permeables al gas con una curvatura más plana que la cornea, esta se amoldaba a la lente aplanando su curvatura y, por lo tanto, reduciendo la miopía. Los resultados no eran malos, pera la recuperación era mínima, solo se conseguía reducir alrededor de 1 dioptría en un año.
En el año 1993 se fabricaron en EEUU las primeras lentes de contacto específicamente diseñadas para este fin, lentes de geometría inversa. Gracias a este nuevo diseño de lentes se consiguió reducir hasta tres dioptrías en unos tres meses. Se llevaban de día durante unas 6 horas y cuando se quitaban la visión seguía siendo buena hasta la noche. A esta técnica se la conoce como ortoqueratología acelerada, pues era más rápida y efectiva que la anterior.
En la actualidad, debido a los avances en la tecnología de fabricación de lentes de contacto y la introducción de materiales de última generación, más permeables, se ha conseguido mejorar el diseño y la permeabilidad de estas lentes, lo cual ha permitido cambiar el uso diurno por el nocturno, pasando a denominarse ortoqueratología nocturna. En esta modalidad, las lentes se ponen antes de ir a dormir y cuando el paciente se levanta y se las quita ya no precisa de corrección alguna durante el resto del día. Esto es debido al aplanamiento controlado de la cornea realizado por las lentes mientras se duerme. Con esta nueva técnica podemos reducir hasta 6 dioptrías de miopía y 1.50 de astigmatismo directo.
La ortoqueratología es una técnica segura siempre que se realice por profesionales experimentados que dispongan del material de apoyo adecuado. Es imprescindible para un buen control de los cambios corneales derivados de estas adaptaciones, disponer de un topógrafo corneal, que nos mostrará un mapa tridimensional de la cornea y su evolución durante el tratamiento.
La ortoqueratología nocturna nos ofrece a los profesionales la ventaja de unos resultados más predecibles, pues al no intervenir en la adaptación ni el movimiento ocular ni el barrido de los parpados, el centrado de las lentes es mejor, por lo que los resultados son más precisos.
La utilización nocturna de las lentes permite al paciente el poder prescindir de ellas durante todo el día y mejorar su salud ocular por un menor uso de las mismas así como menos complicaciones derivadas de agentes externos como pueden ser el viento, el polvo, la sequedad ocular, etcétera.
Otra ventaja a resaltar sobre este tipo de adaptación es el control de la miopía en niños y adolescentes. Ha quedado demostrado en varios estudios al respecto que la progresión de la miopía en la población juvenil es casi nula.
En Óptica Fábregas disponemos del material de apoyo y de la experiencia suficiente para realizar este tipo de adaptaciones. Si desean que valoremos su caso en particular puede pasar o reservar día y hora y, con sumo gusto, le realizaremos un estudio.
Carlos Fábregas
Óptica Fábregas
LAS LENTES DE CONTACTO
septiembre 21, 2009 by Carles
Archivado en Artículos, Contactología
Las lentes de contacto, llamadas también lentillas, son unas lentes pequeñas que se colocan en los ojos sobre la capa lagrimal que cubre la cornea. Fabricadas de diferentes materiales, se utilizan para compensar distintos errores de refracción, como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo. También son empleadas como lentes terapéuticas, en diferentes lesiones y, o tratamientos oculares. Ultimamente están muy en boga las cosméticas, lentes de color, que incluso pueden ser graduadas.
Aunque podamos pensar que se trata de un producto reciente, ya el genial científico y pintor italiano Leonardo Da Vinci investigó sobre el tema. Mientras estudiaba la reflexión y refracción de la luz en medios sólidos y líquidos, observó que al meter la cabeza dentro de un recipiente de cristal lleno de agua, su visión mejoraba, debido a que el recipiente hacia la función de lente y el agua de película lagrimal. Este casual descubrimiento fue el primer estudio que se conoce de lo que posteriormente serían las lentes de contacto.
El principio que había descubierto no fue de nuevo estudiado, hasta que en 1.845 el astrónomo real británico Sir John Herschel, trabajó sobre esta base óptica, utilizando ya la idea de una lente de cristal en contacto con el ojo, aunque no consiguió fabricar ninguna que cumpliese con los objetivos deseados.
No fue hasta el año 1.932, cuando la firma alemana Zeiss realizó la primera adaptación de una lente de contacto. El científico Josef Dallos fabricó la primera lente de cristal con el molde de un ojo vivo.
Las lentes de contacto son el sistema más natural de compensar los defectos visuales, ya que al estar en contacto directo con el ojo no alteran la visión espacial, o sea, el tamaño y la distancia de los objetos observados por quien las lleva.
Existen dos grandes familias de lentes de contacto, las blandas o hidrofílicas y las rígidas, hoy en día prácticamente en su totalidad permeables al gas.
La lente blanda es muy cómoda, flota sobre la película lagrimal y corrige los defectos visuales con graduación, ya que al ser blanda se acomoda de tal manera a nuestra topografía corneal, que si esta tiene algún defecto de forma no nos lo corrige por ella misma. La rígida permeable al gas es un tipo de lente, que como su nombre indica, es dura, no se dobla y tiene la propiedad de que el oxigeno, muy necesario para la cornea, pasa a través de ella en una cantidad más elevada que en una lente blanda. Es algo más incomoda.
Las permeables al gas proporcionan una visión más precisa y estable, debido a que la lágrima situada entre la cornea y la lente actúa como si fuera una lente líquida y corrige las imperfecciones corneales. La combinación de ambas compensa los defectos refractivos. Así pues, la lagrima no sólo actúa como una lente, sino que facilita una tensión superficial para que esta flote sobre la cornea.
Las lentes blandas sufren más deshidratación y formación de depósitos sobre sus superficies que las rígidas permeables al gas, por lo que deberían ser reemplazadas con más frecuencia, además de necesitar una limpieza más exhaustiva. Dentro de este segmento se está imponiendo el uso del reemplazo frecuente e incluso diario, la ventaja principal de este es el llevar las lentes en unas condiciones excelentes y así preservar nuestros ojos de posibles alteraciones oculares.
El deterioro de las lentes de contacto se debe, con frecuencia, a desidia en la limpieza diaria de estas. En muchos casos es una de las causas más importantes de la aparición de problemas oculares. Hay que prestar especial atención al estuche donde se guardan, que puede ser una fuente de hongos y bacterias por no limpiarlo a menudo o hacerlo de manera errónea y debería ser reemplazado cada seis meses como máximo.
Es muy importante resaltar que la adaptación de unas lentes de contacto no debe realizarse nunca sin un estudio previo del caso por parte del óptico optometrista, que debe encontrar, con los resultados del examen visual y ocular, la lente y el material más adecuado, realizar un programa de adaptación tras el que entregará las lentes definitivas y concretar las visitas de seguimiento que suelen ser semestrales.
Carlos Fábregas
ÓPTICA FÁBREGAS







