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EL OJO VAGO

septiembre 21, 2009 by Carles  
Archivado en  Artículos, Optometría Pediatrica

Cuantas veces nos hemos dado cuenta que al taparnos un ojo no vemos demasiado claro con el otro. Esto, que puede parecer una cosa tan simple, nos puede pasar por alto y de echo hoy en día, en los tiempos en que vivimos hay muchas personas que no saben que uno de sus dos ojos no tiene la misma visión que el otro, es decir, que tiene un ojo “vago”, o el que seria lo mismo, un ojo ambliope.

¿Qué es la ambliopía? La ambliopía es un defecto visual caracterizado por una baja agudeza visual de un ojo (o a veces en los dos), que no mejora con la compensación óptica, ya sea con gafas o lentes de contacto.

Esta baja agudeza visual no viene determinada por un deterioro patológico, si no que va ligada a trastornos oculares motores, como estrabismos o fijaciones excéntricas o por problemas sensoriales asociados a la binocularidad.

Aunque puede afectar a los dos ojos, lo más típico es que sólo sea uno de ellos. De esta manera una diferencia significativa de la agudeza visual entre los dos ojos puede evidenciar un signo claro de ambliopía.

Las causas de la ambliopía son, muchas veces difíciles de determinar e implican gran cantidad de pruebas específicas y exámenes oculares y visuales que tiene que realizar un óptico-optometrista.

La ambliopía puede aparecer por culpa del poco uso de un ojo desviado en un estrabismo o por la imagen borrosa debido a un defecto refractivo (miopía, hipermetropía, astigmatismo…) no compensado, también por opacidades en los medios oculares en niños, como por ejemplo en cataratas congénitas. Otros factores que podrían provocar una ambliopía serían por envenenamiento químico, ingestión excesiva de bebidas alcohólicas y el uso del tabaco, así como carencias nutricionales en la infancia.

Es importante poder detectar una ambliopía cuanto antes mejor, sobre todo en el caso de los niños y esto lo podemos hacer perfectamente los padres o educadores con una simple prueba.

Le taparemos al niño primero un ojo y después el otro, observando en cada caso sus reacciones. Si hay una ambliopía, el niño verá peor con uno de los dos ojos, pero que vea borroso no implica necesariamente que sea una ambliopía, pero es un indicio para que se realice un examen visual completo.

En los niños más pequeños o recién nacidos, la detección por parte de los padres se puede realizar mediante una minuciosa observación de sus acciones.

Si fija la vista sobre un objeto y vemos que desvía un ojo, o cuando no hace caso de estímulos luminosos puede ser que haya un mal funcionamiento del sistema visual.

Cuando tapamos un ojo a un niño que sea ambliope, éste llorará o se quejará cuando el que tapamos es el ojo bueno, porque en ese momento verá peor o no verá. También nos tenemos que fijar si el niño tropieza con las cosas o maltrata los juguetes u objetos de visión cercana, no reconoce personas que están acostumbrados a ver o mantiene los ojos perdidos sin ninguna fijación.

Ante cualquiera de estos signos es aconsejable la revisión por parte del óptico-optometrista, que hará un examen visual completo descartando cualquier posible patología que pueda causar esta baja agudeza visual.

En este caso sería enviado rápidamente al oftalmólogo para tratar la patología.

El tratamiento de la ambliopía pasa por entrenar este ojo vago para que consiga ver nítidamente a cualquier distancia, con lentes compensadoras en gafas o lentes de contacto y combinado con un programa de entrenamiento visual del ojo ambliope e igualarlas con las del ojo bueno. Una vez conseguido esto, el entrenamiento se desarrollará y potenciará las habilidades binoculares que con la ambliopía quedaban perdidas.

La prevención de la ambliopía pasa por realizar sucesivos exámenes visuales en la infancia, de esa manera obtendremos una detección precoz, fundamentalmente por una mejor solución del problema. Cuando antes se detecte cualquier problema visual, mejor pronóstico tiene para tratarse, ya que muchas veces no se llega a tiempo de conseguir una mejora, sobre todo en el caso de la ambliopía.

La observación de los niños por parte de los padres es pues, un factor importante para la prevención y de gran ayuda para posteriores revisiones y tratamientos efectuados por el óptico-optometrista.

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