EL GLAUCOMA “LA PRESION QUE CIEGA”
septiembre 21, 2009 by Carles
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La presión interna del ojo es lo que llamamos tensión ocular. Se trata del equilibrio que existe entre la tasa de producción y eliminación de humor acuoso del interior del ojo. El liquido transparente entra a través del cuerpo ciliar, que produce ese humor constantemente, y sale por el ángulo de drenaje, una red de tejido que existe entre el iris y la cornea. Este drenaje natural permite mantener estable la cantidad de líquido en el interior de nuestro ojo. El 98% de la composición es agua y el resto sales minerales. Por este motivo, es tan transparente, incoloro y límpido, para que los rayos de luz no sufran variación al atravesarlo. Si su drenaje se interrumpe, o no funciona con normalidad, la presión intraocular aumenta y se produce lo que se denomina glaucoma, una enfermedad que, de no controlarse y tratarse, puede conducir a la ceguera irreversible. Aparece cuando se comprimen y obstruyen los pequeños vasos del interior del ojo y las fibras del nervio óptico, por lo que se destruyen las fibras nerviosas, fundamentales para el funcionamiento del fenómeno de la visión.
La disfunción es responsable de cerca del 15 por ciento de las cegueras en adultos y afecta a dos de cada cien personas mayores de cuarenta años y más de un 10 por ciento de las que han sobrepasado la barrera de los sesenta años.
La forma más común de glaucoma es el denominado de ángulo abierto que no suele presentar síntomas hasta que la pérdida de la visión está avanzada. Se debe a un bloqueo gradual del flujo del humor acuoso a medida que pasan los años y tiende a ser un problema hereditario.
Otro tipo de glaucoma es el agudo de ángulo cerrado. Aparece cuando se produce una súbita obstrucción del flujo de humor acuoso y la presión se eleva también de forma brusca.
Los pacientes que padecen de glaucoma crónico no suelen tener síntomas, porque la pérdida gradual de la visión no es percibida por el enfermo, salvo que la evolución sea tan grave que el daño es irreversible. En cuanto al glaucoma agudo, puede aparecer un dolor intenso y sordo dentro y sobre el ojo, visión borrosa y percepción de arco iris alrededor de las luces durante la noche. También puede presentarse el ojo enrojecido y la pupila parcialmente dilatada.
La mejor forma de descubrir la posible aparición de un glaucoma es a través de una revisión ocular, mediante la medición de la presión interna del ojo, es decir, una tonometría. En nuestro centro disponemos de un tonómetro de aire con el que podemos comprobar que la tensión intraocular este dentro de los márgenes tolerables.
¡PREVENGA EL GLAUCOMA!.
Carlos Fábregas
ÓPTICA FÁBREGAS







